Mensaje De El Presidente Legitimo De Mexico

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sábado, 5 de junio de 2010

Cobertura ABC en contra de la injusticia, a un año de la tragedía

ABC marcha Niña hablando sobre el Caso de la Guardería via @claudia_ag



ABC recordando a uno de los niños de la guardería Vía @Claudia_Ag



ABC a un año de la tragedia habla mama de Alonso García




ABC a un año de la tragedia ceremonioa ante la SCJN



ABC Frases que decía Emilia Fraijo Navarro 3 años #GuarderiaABC #JusticiaABC (Vía Claudia_AG)



ABC Frases que decían Ma Magdalena Millán García de 2 años y Juan Israel Fernandez Lara de 3 añitos

miércoles, 2 de junio de 2010

Nueva entrega de Un trabajador, una historia Cayetano



Nombre: Cayetano Cabrera Esteva

En huelga de hambre desde: 25 de Abril

Edad: 46 años

Puesto enLyFC: Ingeniería eléctrica – proyectista

Me acerco a Cayetano sorteando hileras de catres vacíos. De un día para otro pareciera que el campamento ha sido barrido por el huracán de las ausencias. Los huelguistas se levantan cada vez menos para conservar su energía y permanecen acurrucados en sus catres, los ojos cerrados, los brazos sobre el vientre para resguardarlo de los espasmos, las manos frías, la vida que irremediablemente se les escapa en un goteo continuo de minutos y horas. Solo diez huelguistas permanecen en la primera carpa, la grande, la que más he frecuentado, donde un día hubo treinta y seis hombres. Son tal vez los más fuertes, los más determinados. O los más afortunados, los que han escapado, de momento, a las infecciones y malestares graves. ¿Afortunados? Cayetano se pregunta conmigo si es un hombre afortunado, o si, por el contrario, está marcado por la mala estrella. Ya le tocó la privatización de los ferrocarriles hace más de diez años. Ahora, y aunque parezca imposible, vuelve a enfrentarse a lo mismo: otra privatización por sorpresa. Con la diferencia de que esta vez el líder sindical no está vendido: esta vez sí podemos, dice. No sé por qué, me viene a la mente una frase que leí en el único libro de Pablo Coehlo que me gusta, El Alquimista: que lo que acontece una vez, seguramente no se repita nunca, pero lo que ocurre dos veces ocurrirá con casi total seguridad una tercera.

Cayetano se ve muy solo en su catre. Lo rodean los catres vacíos de todos los compañeros que entraron el 25 de Abril y ya tuvieron que irse. Solo dos huelguistas del primer día permanecen en pie: Cayetano es uno de ellos. La segunda fila, la del día 26, está vacía, y la del 27 presenta cada vez más huecos. Solo la fila del 28 resiste, compactada y sin bajas entre los suyos. Observo que cuando una ausencia divide una fila el resto de huelguistas es más susceptible a marcharse. No son inmunes a la desesperación ni a la soledad. Una fila de amigos, en cambio, resiste más tiempo. Ahora, con tantos huecos, hay más espacio para sentarse y hacer entrevistas. Cayetano me ofrece la estructura metálica del catre contiguo –vacío ya, sin ocupante ni colchón-, sobre el que ha colocado unas toallas para “sus visitas”.


Termina esta historia y lee muchas otras http://www.untrabajadorunahistoria.blogspot.com/

lunes, 31 de mayo de 2010

Nueva entrega de Un trabajador, una historia Omar

Nombre: Omar Bahena Ortega

En huelga de hambre desde: 27 de Abril

Edad: 21 años

Puesto en LyFC: Taller automotriz

Se llama Omar y no da su brazo a torcer. Duerme un catre más atrás que Miguel. No desea la visita de nadie, o eso dice. Poco amigo de los espectáculos y el drama, este jovencísimo huelguista de hambre, de apenas veintiún años, –el más joven tal vez de todos los presentes- procede de una familia originaria del arisco estado de Guerrero (de donde Ranulfo, me dice, para orientarme en la complicada geografía mexicana, pero del otro lado), muy cerca del pueblo de Joan Sebastian. De allí fueron sus bisabuelos, sus abuelos y sus padres, que más tarde se fueron a vivir a Cuernavaca, donde Omar vive ahora. A los dieciocho años se casó y ahora vive con su esposa y su hijo de tres años junto con su abuela, una señora amante de las plantas más exóticas que tiene la casa llena de flores, plantas curativas y cactus de todo tipo. Tres buganvilias –una blanca, otra morada y otra injertada para que dé flores de todos los colores- adornan el patio y hacen compañía a las gallinas y los perros. Había también un ciruelo, pero se secó. Allí guarda Omar un auto y una moto que tenía previsto componer en algún momento. Ya no pudo ser. También tenía previsto irse de vacaciones con su esposa y su hijo a las playas de Colima, allí donde los grandes hoteles se reparten las paradisíacas playas concesionadas y las separan del resto del mundo con una cinta y un “no pasar”, por más que la constitución mexicana señale explícitamente que las playas pertenecen a la nación. Allí vive una tía y ellos se escaparían hasta las playas públicas, para luego, discretamente, saltarse la línea divisoria que separa a los que comen tortas de los que beben daiquiris de fresa y disfrutar, aunque sea a escondidas, de las mismas playas en las que se bañan los ricos.

Pueden leer esta historia y otras en el proyecto Un Trabajador Una Historia en:

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