Mensaje De El Presidente Legitimo De Mexico

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domingo, 29 de abril de 2007

Carta del corazón de una mujer

No es lo mismo estar a favor del aborto que estar a favor de la ley de despenalización del aborto.

Para empezar es un derecho que nunca se debió quitar a la mujer o parejas que decidieran hacerlo ya que como la fecundación, ocurre en la intimidad. No, no es una ley aprobada, no es una lucha ganada, es un derecho que nunca debimos permitir ser desterrado de nuestras vidas. Es el poder elegir, es el poder decidir, es por fin empezar a empoderarnos de nuestros cuerpos, que nadie ni en el cielo ni en la tierra vivirá en él mas que nosotras, que nadie puede decidir lo que vive o nace o crece o muere en nuestras entrañas, es lo único verdaderamente nuestro, ni casas, ni cosas, ni dinero, nada es tan nuestro como nuestro cuerpo, ahora que empezamos a abrir los ojos, no permitamos nuevamente que alguien más sea nuestro dueño, eduquémonos, informémonos, eduquemos a nuestras hijas, a nuestros hijos y por que no también a nuestras madres, a nuestras hermanas a nuestros compañeros. Por fin mujeres comenzaremos a ser concientes de ello, empezaremos a cuidarlo, a quererlo, a respetarlo, comenzaremos a decidir a quien lo regalamos y con quien lo disfrutamos. Eso queridas mujeres, es el mayor temor de aquellos que nos han arrebatado nuestros sueños, nuestra esperanza, nuestra virtud, nuestro cuerpo.

Una podría tratar de convencer a otra a que no aborte. Pero esto seria aún más irresponsable porque convencerla no implica que nos hagamos cargo de ese hijo por venir entonces ¿por qué algunos están tan preocupados por lo que hagan los demás? ¿Realmente vivimos en una sociedad por la vida? Si fuera así, la faz de la tierra sería de otro color, sabor y aroma, y no viviríamos tanta miseria, no solo de cuerpos muriendo de hambre, de niños llorando esperando que sus padres traigan algo a casa para comer, de tantos niños limpiando parabrisas, de aquellos que están ocupados en defender la vida que no nace aún, de orfanatos con chicos mayores que nadie quiere adoptar, de niños que utilizan en las fábricas para colocar piezas pequeñas, de niños que no saben otra cosa mas que trabajar, de escenas en los noticiaros de niños golpeados por sus padres en tan tremendas palizas que casi los matan y algunas veces lo consiguen y solo se traduce en cifras anuales, de un gobierno que no da oportunidades para todos esos chicos que no tienen futuro, de madres que sencillamente no desearon serlo y ahora nos les queda más remedio que odiar aquello que salio de su cuerpo y no de su corazón. Más vale no hablar de mentes destrozadas por el abuso físico o psicólogo del que son presas bastantes de nuestros chicos, aún sus padres sabiéndolo, no les importa, porque no conocen el amor, porque ellos a su vez fueron abusados y no conocieron la protección de alguien que los defendiera, que los acariciara sin maldad, porque no nacieron del amor, no nacieron del corazón, solo de un cuerpo obligado a ser madre sin quererlo. Como contestaremos la gran duda de jóvenes que preguntan a sus madres ¿por qué me tuviste si no me ibas a querer? ¿Por qué me vendes? ¿Por qué no me abrazas? De tantas y tantas jóvenes en las calles ejerciendo el oficio más antiguo, vendiendo su cuerpo sin saber siquiera que son dueñas de él, que es la piel, esa que venden, la única casa que tendrán, de recibir con asco cada una de las caricias compradas y saber que son las únicas que recibirán porque quizás sus madres nunca les dieron un abrazo, quizás sus madres no deseaban serlo, quizás estas niñas ya son madres de niños que ni ellas mismas saben quién es el padre, que desean no ser madres. Y se repite la historia como una burla, madres que no quieren serlo, niños y niñas que no conocen una caricia, que no conocen el amor, que algún día serán padres sin querer serlo y todo será como una caída eterna sin retorno, sin opción, sin regreso, sin salida.

Si, se lee duro, nos oprime el pecho, pero la realidad ahí está como una bofetada en la cara y nos piden que pongamos la otra mejilla… ¿Será para que volteemos la cara y no mirar? ¿Será para no sentir? ¿Será para volvernos insensibles frente a lo que observamos? ¿Será para que nunca más cambiemos nuestra realidad? ¿Será para que nos conformemos y no luchemos? ¿Será para que algunos enjuguen sus millones frente a sus grandes culpas?

Pero este mundo es más diverso de lo que creemos, historias no tan agobiantes, realidades más sutiles y sin finales tan tristes también nos rodean. En la naturaleza misma hemos visto que la maternidad no es para todas. En nuestra condición humana "racional" nos permite tomar las decisiones en nuestra vida para perpetuar o no la especie; la de ser madre, porque es la misma racionalidad la que nos permite decidir, y a pesar de que la maternidad es un instinto nosotros tenemos la capacidad de hacer cualquier cosa que este a la mano para hacer que sobreviva un hijo nuestro o no, aún siendo hombre. También podemos elegir no ser madres, ¡si! Aunque no lo creamos. Podemos decidir no serlo. No importa la razón pública o privada. Se nos ha educado para que nuestro principal fin en esta vida sea la de ser madres, pero ¡gran noticia! Ser mujer no es sinónimo de ser madre. ¡No somos mejores mujeres si somos madres! Existen hembras que paren sin ser mujeres ni ser madres. Existen madres que nunca parieron y son MADRES que nos cobijan y nos aman como nunca pensaron amar a alguien. También existen mujeres, grandes mujeres no sienten ningún deseo de ser madres. Creo mujeres, que debemos empezar a respetar a las otras sin importar su condición, forma de pensar o de actuar, no puedo decir que nos pongamos en su lugar, no, porque eso no se puede. ¡Jamás estaremos en su lugar! Estamos en el nuestro, y desde ahí debemos trabajar, en educar nuestras mentes, en no juzgarlas por lo que hagan o dejen de hacer, en acompañarnos, en luchar para que poco a poco recuperemos todos nuestros derechos perdidos, que nos fueron arrebatados mientras peleábamos entre nosotras, mientras nos criticábamos y nos destrozábamos, mientras rezábamos por los pecados ajenos o mientras poníamos la otra mejilla.

Todo esto me lleva a plantear unas preguntas de suma importancia que se logran deducir de mirar detenidamente nuestro entorno:

1.- ¿A alguna de usted se les dio el titulo de juez para juzgar lo que hace otra mujer o al menos mirarla bien o mal?

2.- La maternidad es una decisión que se vive día con día. Todos los días decides amar a tu hijo porque amarlo ¡no es solo parirlo! como he visto que todos, a favor y en contra plantean. Es amarlo, cuidarlo, trabajar duro por él para que no le falte nada, es volver a casa fatigados, cansados, de mal humor y DECIDIR sentarte con él a jugar, prepararle la cena, bañarlo, arroparlo e idear técnicas para que los monstruos que viven bajo su cama lo dejen dormir, alistar su ropa para el día siguiente... y si se te olvida algo... él te lo recuerda. ¿Cuántas que se dicen madres y que DECIDIERON o NO serlo se preocupan de cada uno de estos aspectos?

3.- ¿Cuántas niñas, mujeres, madres etc. no vivieron una agresión en silencio, porque eran mal vistas si lo hablaban, demasiado pequeñas para enfrentarlo o poderlo decir y ahora ejercen cualquier tipo de violencia contra sus chicos por ver el parecido con el agresor? ¿Cuántos de estos niños se repiten todos los días, “si no me ibas a querer para que me tuviste”?

4.- ¿Cuántas de ellas deciden no ser madres, porque ser mujer no es sinónimo de ser madre, porque son el resultado de la historia de sus propias madres y no quieren ver en su sangre la repetición de la mala escena?

5.- ¿Cuántas mujeres al rededor de nuestros países conocen sus derechos o algún método anticonceptivo?

6.- ¿Saben ustedes si los esposos de muchas mujeres no son un lastre que no las dejan usar métodos anticonceptivos para tenerlas atadas a sus camas y a sus vidas porque quizás esas mujeres no pudieron DECIDIR con quien se casarían y que el animal que tienen metido en su casa piensa que si no están embarazadas o amamantando se irán con otro?

7.- ¿Saben ustedes los millones que se llevan a la bolsa los miles de matasanos (médicos se dicen) que hacen abortos clandestinos en el tercer mundo, y sacan o abandonan a sus victimas de sus clínicas cuando tienen un contratiempo?

8.- ¿Por qué las mujeres ricas puede irse a otros países donde sí esta permitido practicarse un aborto y nuestras mujeres pobres tienen que morir en un taxi o en la calle?

9.- ¿Cuántos de ustedes que apoyan incondicionalmente el “no al aborto” estarían dispuestos a apoyar durante nueve meses y 15 años a una mujer con tal de que no aborte? si, la pregunta es por 15 años porque para que un chico sea autosuficiente es mas o menos el promedio y ¡me quedo corta!

10.- ¿Cuánto aporta el que tiene muchos "valores" a la educación de esas madres o de esos chicos en situación difícil, no hablo de limosnas, hablo de manutención, si no al mismo nivel en el que vive el de muchos valores, cuando menos para que uno solo de esos chicos tenga una vida digna?

11.- ¿Cuántos en escuelas “bien” aceptarían como compañera a una joven madre sola?

12.- ¿Cuántos que han dicho no al aborto contratan mujeres embarazadas?

13.- ¿Cuántos que “fijaron su postura oficial” adoptaron o sacaron de la calle a alguna niña-madre, y le dieron amor, comprensión o una vida mejor a ella y a su niño?

14.- ¿Cuántos preocupados porque no “maten” al que nacerá, han apoyado, educado o adoptado a alguno de esos chicos que sin esperarlo ni desearlo llego y ya está aquí?

Creo en lo personal,

Así como tenemos derecho a ser madres también tenemos derecho a ser concientes y a realizarnos con o sin nuestra maternidad.

Tenemos derecho a decidir cuál es el mejor momento para tener hijos.

Tenemos todas las mujeres derecho a educarnos en nuestro cuerpo y en nuestras mentes y nadie nos puede negar el sueño de realizarnos.

Tenemos derecho a decidir el rumbo de nuestra vida, cualquiera que elijamos, con el conocimiento mínimo necesario.

Cada mujer es dueña de su conciencia y ninguna debe ya permitir que otro piense y le dicte dentro de su corazón y de su cuerpo lo que debe sentir, vivir, gozar o sufrir.

Tenemos todo el derecho de informarnos sobre los métodos anticonceptivos, a utilizarlos y a tener acceso a ellos.

Por último un pensamiento personal

Hijo querido:

ojalá que cuando seas un hombre adulto veas mas allá de las apariencias,

notes y seas conciente del dolor ajeno,

deseo de todo corazón, que seas tolerante con los que son diferentes a ti,

que no obligues a nadie que viva o piense como tú,

que disfrutes la vida y seas feliz por estar aquí,

que ames intensamente y con el corazón abierto,

que veas a tu alrededor por tus propios ojos

y trates de educar o ayudar a alguien,

y que seas feliz al elegir tu camino,

pero sobre todo que seas feliz porque para tu padre y para mi lo mas importante es que vivas pleno y feliz.

¡Gracias por llegar a nuestra vida y por ser nuestro hijito querido, esperado y deseado!

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ISABEL GARCIA

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